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25, Las piedras lajas.

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Las piedras lajas.             Hay decisiones urbanas que no son simples errores: son síntomas. Señales de una manera de gobernar el espacio público que confunde el adorno con el cuidado, la ocurrencia con la planificación, el parche con la visión. Y lo que está ocurriendo en el jardín de la Avenida de Villamartín —esa sustitución del cemento por lajas “rústicas” decorativas— es exactamente eso: un síntoma de una estética improvisada que se impone sobre la coherencia del lugar, sobre su historia y sobre su función.            Porque lo primero que uno percibe al caminar por ese tramo es la ruptura. No una renovación, no una mejora, sino una fractura visual y material. Donde antes había continuidad, ahora hay un collage. Donde antes había un recubrimiento sobrio, funcional, pensado para durar, ahora aparece una especie de escaparate de catálogo: lajas que pretenden ser rústicas, pero...