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Mostrando entradas de marzo, 2026

21. Las contradicciones del callejero de Villamartín

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                                                                      Las contradicciones del callejero de Villamartín             Villamartín presume —con razón— de una historia rica, compleja y profundamente arraigada en sus calles. Cada nombre, cada esquina y cada rótulo forman parte de un relato colectivo que se ha ido construyendo durante generaciones. Por eso sorprende, y preocupa, que el callejero actual presente contradicciones evidentes respecto a la normativa municipal aprobada el 30 de noviembre de 1989, una fecha clave en la ordenación moderna de nuestras vías.           En aquel acuerdo, junto con el del 31 de agosto del mismo año, el Ayuntamiento estableció de manera oficial la den...

20. Una puerta que pide respeto

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                                                                                              Una puerta que pide respeto            Hay rincones en Villamartín que no necesitan alzar la voz para contarnos su historia. Basta detenerse un instante, dejar que el silencio haga su trabajo y escuchar lo que la piedra o ladrillo, la madera y la sombra guardan desde hace siglos. Uno de esos rincones es la vieja puerta del antiguo hospital de San Juan de Dios, hoy casi escondida, casi olvidada, casi pidiendo permiso para seguir existiendo.          La fotografía que acompaña esta entrada no es solo una imagen: es un recordatorio. Un recordatorio de lo que fuimos, de lo que tuvimos y de lo que, p...

19. Patrimonio local: La belleza eclipsada

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La belleza eclipsada                Villamartín no puede presumir de un gran patrimonio arquitectónico, pero el que tiene merece una reflexión: una iglesia cuya fachada principal es una lección de historia, y un claustro cuya puerta y torre, situadas en la acera derecha de la foto, deberían ser protagonistas indiscutibles del paisaje urbano. Sin embargo, la escena que recoge la fotografía revela una realidad menos amable: el monumento queda relegado a un segundo plano, oculto tras una barrera improvisada de vehículos y decisiones urbanísticas poco afortunadas.                La imagen muestra con crudeza cómo la presencia constante de coches estacionados frente a la iglesia rompe cualquier posibilidad de contemplación estética. Donde debería haber un espacio de respeto, amplitud y perspectiva, aparece una hilera de vehículos que actúan como un muro visual. El visitante qu...