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24. La Alameda

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                 Historia de un paseo que nació para el pueblo y que hoy el pueblo                                                      encuentra cerrado.             La Alameda no nació como un adorno urbano ni como un capricho municipal. Nació como un acto de dignidad colectiva, como una obra pensada para que Villamartín tuviera un espacio propio, abierto, respirable, un lugar donde la vida pública pudiera desplegarse sin trabas. Así lo recogen las actas de 1894, cuando el alcalde Joaquín Carredano impulsó la idea de “construir un paseo digno del pueblo” y, además, dar trabajo a la clase obrera. El maestro de obras Manuel García de Soria trazó el plano, levantó la memoria y calculó el presupuesto; el Ayuntamiento lo estudió, lo debatió y lo aprobó porque ...